La Rinoplastia

De modo inicial debemos recalcar que la nariz es un elemento importantísimo en la estética facial, pero debemos tener presente que es además un órgano respiratorio  cuya función tiene gran trascendencia. Cada rinoplastia es un caso diferente que debe evaluarse en todas sus estructuras. 

La alteración morfológica de la nariz es una de las causas estéticas que ocasiona mayores trastornos psicológicos, y situando a la nariz como el “centro de la cara”, es obvia la importancia que reviste su corrección y tratamiento.

Como en toda cirugía es necesario un reconocimiento medico previo a fin de valorar el caso, no solo desde el punto de vista estético, sino funcional, a fin de corregir alteraciones del septum y el tabique nasal, y decidir que opción terapéutica es más conveniente efectuar. La piel de la nariz y su entorno debe estar libre de  cualquier proceso inflamatorio o infeccioso, y como es lógico, deberá cuidarse de cualquier proceso gripal que de síntomas de congestión nasal.

 

La rinoplastia pude hacerse con anestesia general o bien bajo anestesia local más sedación. Hacerlo con sedación evita el someterse a una anestesia general, y el paciente se encuentra despierto, aunque sumido en un agradable sopor inducido por medicamentos.

La vía de abordaje más común es la que conocemos como “cerrada”. Es la que se practica a través de incisiones en el interior de la nariz de tal forma que no hay ninguna cicatriz externa visible. Por estas incisiones el cirujano puede tallar y modelar los huesos y cartílagos de la nariz configurando una nueva estructura. De esta forma la piel y tegumentos se retraen y adaptan hasta conseguir la forma deseada.

Para aquellos casos que revisten una especial dificultad, particularmente para grandes deformidades de la punta, se practica la llamada rinoplastia abierta. En ella se accede a las estructuras propias de la nariz a través de una incisión mínima en la base de la columella.

No siempre la rinoplastia ha de ser reductiva, en ocasiones será conveniente aumentar su tamaño para dar mas relieve a la punta, para levantar el dorso o para corregir deformidades congénitas o traumáticas. En estos casos puede ser necesario el colocar injertos de tejidos tomados del propio paciente, para dar forma o sostén a la nariz.

En caso de requerirlo se efectuara la plastia del tabique, con lo cual se restaurará la correcta respiración, y se eliminaran las molestias consecuentes.

La Belleza Natural: La Clave para una Rinoplastia Exitosa

El postoperatorio no es doloroso y generalmente no se necesitan analgésico después del 3er día. Al momento de sacar el yeso, los edemas y hematomas ya han desaparecido y la nariz tendrá un aspecto suficientemente bueno como para que el paciente reinicie sus actividades cotidianas, sin embargo el aspecto estético definitivo deberá seguir una evolución que llevara un tiempo no inferior a 3 o 4 meses.  Y aun cuando desde los primeros días el cambio estético y funcional son evidentes, es al pasar este tiempo cuando puede evaluarse debidamente  la mejoría.

Un error común es intentar aplicar la misma técnica a cada nariz, logrando seguramente una nariz perfecta, estética y funcionalmente… pero en ocasiones nada armónica con el conjunto facial. Lo que hace que el resultado se vea artificial y evidente. 

Es necesario recalcar  que el mejor resultado estético esta basado en la NATURALIDAD, y esta se consigue al conjuntar de manera armónica las facciones naturales propias del paciente con la forma de la nueva nariz,  y es ahí cuando entra en juego el arte de la cirugía y la experiencia en el tratamiento. 

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